LA CONTAMINACIÓN

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ACÚSTICA


La contaminación acústica constituye una de las formas de contaminación asociadas a la vida en los núcleos urbanos. Las sociedades modernas cada vez están más expuestas a este tipo de contaminación invisible. El desarrollo de actividades industriales, el transporte, la construcción o incluso las derivadas de distintos hábitos sociales –actividades lúdicas o recreativas- traen como consecuencia un aumento de la exposición al ruido.
Se ha dicho por organismos internacionales que se corre el riesgo de una disminución importante en la capacidad auditiva, así como la posibilidad de trastornos que van desde lo psicológico (paranoia, perversión) hasta lo fisiológico por la excesiva exposición a la contaminación sónica.
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 70 dB, como el límite superior deseable. En España, se establece como nivel de confort acústico los 55 dB. Por encima de este nivel, el sonido resulta perniciosa para el descanso y la comunicación. Sin embargo, en los núcleos urbanos con tráfico denso, en las zonas próximas a aeropuertos, en las discotecas, etc., se suele sobrepasar ese límite ampliamente.

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Entre los efectos fisiológicos, nos encontramos con los siguientes:
  • - Efectos auditivos.
  • - Efectos no auditivos (afecciones en el riego cerebral, alteraciones en el proceso digestivo, trastornos intestinales y cólicos, aumento de la presión arterial, aumento de la tensión muscular, etc).

Entre los efectos psicológicos, encontramos los que siguen:
- Efectos sobre la conducta.
- Efectos sobre el sueño.
- Efectos sobre la memoria.
- Efectos en el embarazo.
- Efectos en la atención.



Para combatir la contaminación acústica, se adoptan normalmente dos tipos de medidas: pasivas y activas.

Medidas pasivas

Medidas activas

Tratan de amortiguar el impacto sonoro, pero no eliminan los focos de emisión
del sonido.
Entre las medidas pasivas se encuentran las pantallas acústicas, las pantallas
o barreras verdes (zonas de arbolado denso) o las medidas de protección laboral,
como los cascos antirruido.
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Pantallas acústicas en la carretera
Tienen como objetivo erradicar los focos de contaminación acústica.
Entre las medidas activas cabe mencionar las investigaciones para mejorar los
filtros silenciadores de motores o máquinas, las medidas para prohibir o limitar
el tráfico rodado en ciertas zonas o las campañas para fomentar el uso del
transporte público.
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"Prohibido usar el claxón" Señal en las calles de Calcuta (La India)

Además de estos métodos de combatir la contaminación acústica, existe otra forma de combatir la contaminación acústica o el ruido en general: el aislamiento.


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Para conseguir un buen aislamiento acústico son necesarios materiales que sean duros, pesados y, si es posible, flexibles. Materiales tales como hormigón, terrazo, acero, plomo, etc. son lo suficientemente rígidos y no porosos como para ser buenos aislantes.

Por último, hay que destacar que en 2003 se aprobó la Ley del Ruido en España cuyo propósito es prevenir, vigilar y reducir la contaminación acústica para evitar daños en la salud, los bienes y el medio ambiente. Esta ley implica la solicitud de licencias y autorizaciones para edificar o realizar determinadas actividades, así como sanciones por incumplimiento de dicha ley.



Se estima que hay en el mundo 120 millones de personas que tienen dificultades auditivas. Este dato no ha de extrañar si, como afirman las estadísticas, se calcula una población de 500 millones de personas que sufre altos niveles de ruido. Las cifras para Europa son contradictorias aunque, en todo caso, resultan alarmantes. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en 1995, había cerca de 113 millones de personas (17% de la población) que estaban expuestas a niveles de ruido ambiental porencima de65 dBA, y 450 millones de personas (65% de la población), a nivelesque superan los55 dB.Estos son sólo algunos datos para entender la magnitud del problema ante el que nos encontramos.

Alguna de las preguntas que inmediatamente surgen son las siguientes: ¿cómo se genera actualmente el ruido en nuestras ciudades?; ¿cuáles son las fuentes principales que lo producen?external image contaminacion_acustica.gif
Parece que hay un acuerdo bastante generalizado para establecer las fuentes que producen el ruido en nuestras ciudades:

  • transporte (de vehículos, aéreo y ferroviario),
  • actividades industriales y de comercio,
  • construcción de edificios e infraestructuras,
  • doméstica (aparatos instalados en los hogares),
  • actividades de ocio.


Algunas de las fuentes, como el tráfico, las obras o la industria, se asocian con el progreso tecnológico, mientras que otras se vinculan con tendencias sociales, como serían las zonas de concentración de ocio y las modas musicales. En ambos casos se da por supuesto que el ruido es un componente inherente al desarrollo y, sin embargo, paradójicamente, cuanto más desarrollado está un país no por ello tiene que ser más ruidoso. No obstante, crece la desconfianza y se generaliza el pensamiento de que «a pesar del desarrollo tecnológico y de la forma en que crece en la sociedad actual el posicionamiento frente al ruido, existe el convencimiento de que el número de fuentes de ruido y el número de lugares y personas afectadas crecerán en el futuro, si es que no se implementan con firmeza medidas a corto, medio y largo plazo que puedan detenerlo».


La contaminación acústica es un factor medioambiental muy importante en todos los países desarrollados. Pero nadie quiere reparar en este problema y, consecuentemente, la contaminación acústica sigue un curso ascendente.


A 130 dB, que es el nivel percibido a unos 10 metros de distancia de un avión, el ruido es absolutamente insoportable y doloroso.

Con 120 dB se hace muy peligroso y se necesita alguna protección del oído. Este ruido es el emitido por el reactor de un avión volando a 50 metros.

110 dB resultan peligrosos y muy molestos. Son habituales en una discoteca, en un concierto de rock y a 100 metros de un avión aterrizando.100 dB suponen un riesgo muy grave si la audición es prolongada.cuado_sonidos3.JPG Este nivel es frecuente en muchos ambientes laborales industriales, como los rotativos de un diario o los martillos neumáticos.

90 dB representan un ambiente muy ruidoso y resultan peligrosos si la exposición se produce por largo tiempo. Es el nivel de ruido característico de un vehículo pesado circulando a 60 km/h y percibido desde unos 10 metros.

80 dB corresponden a ambientes bastante ruidosos, como el de una calle con tránsito intenso o algunos electrodomésticos como aspiradoras o lavadoras.

70 dB suponen un ambiente ruidoso, habitual en zonas comerciales y muchos bares, en el interior de un tren o de un coche.

60 dB equivalen a un ambiente poco ruidoso y es el nivel habitual de sonido de la voz en una conversación normal.

50 dB representan un ambiente tranquilo, aunque todavía interfieren en el sueño. Es el nivel habitual de una sala de estudio.
40 dB son propios de un ambiente de calma y admisibles para mantener
el sueño.
Por debajo de los 30 dBA se estima que el ambiente es silencioso.






Para finalizar este apartado, presentamos el ejemplo del ruido en la ciudad de Zaragoza.
Mapa del ruido de Zaragoza
Mapa del ruido de Zaragoza



Zaragoza es una ciudad que destaca por su elevado nivel de dB de media, por lo que la contaminación acústica que produce esta ciudad es muy alta. Como ciudadanos de Zaragoza (y del mundo) creo que deberíamos poner un STOP a la cantidad de ruido que emitimos cada día ya que estamos confundiendo desarrollo con maltrato del planeta y, por lo tanto, de nuestras propias vidas.